Que se sienten, que se presienten,
Acechándose el uno al otro.
Sus gélidas palmas recorren territorios ajenos,
Desde extremidades al centro,
Desde el centro a extremidades,
Atizando el ambiente con cada roce.
Se perciben realmente en los ojos del otro,
Como almas, como cuerpos,
Corazones enlazados indefinidamente,
Respiraciones uniformes de boca en boca.
No te deseo,
Te anhelo,
Con dulce fervor y terrible pavor
Porque te poseo y me posees,
Me estrangulas y me matas
Pero la vida se me alarga al entrar en tu alma.
Dedicado a él y solo a él
No hay comentarios:
Publicar un comentario