3 de Febrero de 2024
Estaba buscando un lugar, no necesariamente una casa, tampoco un territorio con nombre y apellido, tan solo ese espacio indefinido donde me encontrase frente a frente con mi propio ser.
Tanta locura de ciudad tenía sus efectos dentro de mi sistema nervioso como el de cualquier otro ser humano, lamentablemente yo no podría permanecer en los mismos ambientes de muchos de mis conocidos o, inclusive, de mis pocos amigos.
Con el tiempo aceptaría volver a mis raíces terrenales para reencontrarme con esas personas que le dieron diferentes tonalidades a mi vida, también a aquellas que creyeron hacer lo mejor para mi no tan lejano porvenir pero que solo incentivaron el peor de los incendios habidos y por haber. Todo lo bueno y todo lo malo.
5 de Febrero de 2024
Ya estoy lejos, no vuelvo atrás, llevo unos pocos bienes materiales al hombro y buenas vibras para un largo camino.
Me había despedido de esa capital enfermiza casi intransitable y me abrí paso a toda una nueva forma de vida.
Mi expectativa era simple, era una no expectativa, iba cargada únicamente de mis experiencias previas, sabias e inequívocas de haber sido comprobadas tantas veces.
Me alejo cada vez más de mi cuna ficticia.
8 de Febrero de 2024
Encontré mi sitio, existe pero no se puede identificar como algo o alguien, es un sumario, es levantarme en pleno amanecer, llenar un papel de trazos, tirarme en el pasto a acariciar el cielo con las manos rodeándome solo de lo necesario, amando un poco más un poco menos, pensando que las personas no pertenecen a un lugar específico. Somos de todos lados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario