jueves, 16 de abril de 2015

Comunicación y publicación para tontos

Y de un momento a otro las palabras se viralizaron, los libros ya no eran solo conjuntos de papel protegidos por tapas rígidas de pasta, sino que tomaron liderazgo en aquella pantallita brillante que hoy son las computadoras. Expresar opiniones, relatos y sentimientos en un espacio público dejó de ser meta difícil, basta solo un par de movimientos de mouse para que tu crítica a la sociedad pueda ser leída a kilómetros de distancia, para que todas esas personas con las que perdiste contacto vuelvan a saber de vos y para darnos cuenta que no somos tan diferentes como parecemos, que podemos tener cosas y experiencias en común con gente que nunca nos imaginaríamos.
Hablo de los efectos positivos de la tecnología tanto como de lo negativo. Quisiera saber que será de aquellos libros de los que tanto se aprendió, de los que se les extrajo hasta la última gota de tinta, que nos abrieron la cabeza y nos emprendieron en el campo de la imaginación ¿Qué pasará cuando ya se hayan olvidado de ellos porque los libros digitales les quitaron protagonismo por ser más prácticos? ¿Cuándo lo único que se pueda leer sean novelas de contenido comercial en vez de la representación indirecta del inconsciente de sus autores? Es algo que no querría imaginar, las palabras habrían perdido su objetivo principal de comunicar y se usarían para entretener a las masas con historias contadas una y otra vez.
Hablo desde mi punto de vista, desde la literatura, las historias que aveces no son tan ficticias como parecen, la poesía y la prosa.

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